El gran silencio.
Tradicionalmente, es en Viernes Santo, pero…
Hay ausencias que duelen y que hay que tener presentes todo el tiempo. Y curiosamente, el Viernes Santo es una muy peculiar.
En las iglesias católicas se resguarda el Sacramento, no queda en el templo; se cubren las imágenes, se quitan las flores y velas, se vacía todo porque se recuerda la muerte de Jesús. Por supuesto que en la madrugada del sábado para el domingo festejaremos su resurrección con el fuego nuevo, el cirio pascual del año y varios componentes adicionales, entre ellos redecorar la iglesia (o quitarle las telas que cubren todo).
Pero hoy nos toca “el gran vacío” en los templos. Tradicionalmente, en la familia lo hemos acompañado con lo que llamamos “el gran silencio”. Hoy no solo nos vestimos de negro, como de luto. No hay música, no hay tele, no hay aparatos electrónicos que generen entretenimiento. Este texto se escribe simplemente para continuar la racha, pero lo hago sin música, como solo acompañar esta tarea, y tampoco veo películas o programas de televisión todo el día.
Es un día de total desconexión de la electrónica, particularmente de la que es divertida. Lo que observo es que es un día que nos da mucha reflexión y que hace que el descanso de verdad sea profundo y la meditación completa. Así que hemos intentado hacer un sábado al mes con esta misma técnica.
Nada de televisión o música a lo largo del día. Es algo que también hacemos el Miércoles de Ceniza y tiene también estos resultados notables. Sé que es complicado desconectarse del todo, particularmente cuando hay pendientes con la familia o con amigos con los que tienes que ponerte de acuerdo. Lo que no hay son temas laborales.
Pero fuera de eso, el pobre celular quedó hoy abandonado y la tele y las computadoras cerradas. Y la verdad es que ha sido muy grato intentarlo. Sé que hoy tenemos pocos lectores porque precisamente muchos están de vacaciones, pero les dejo la idea para que al menos un sábado al mes hagan un descanso total de la electrónica de entretenimiento.
Vivamos un gran silencio el día de hoy.



Vivimos la fe:
pequeño sacrificio
hoy en silencio.