El deber cumplido.
Con el gusto de avanzar las metas.
Pocas cosas dan más gusto que sentir el deber cumplido. Y este fin de semana fue uno de esos. Poder entregar el texto encargado y esperar a que respondan cómo lo ven me deja la impresión de que algo hice bien.
Ya sé que no es tan sencillo hacer un texto así. Y que uno de los riesgos es que no le gusten al cliente, a la compañía teatral o al público. Pero donde si gusten… será un gran placer también para nosotros.
Y entonces… había que pensar una imagen que representara a todos los personajes. Y se hizo. Claro, con muchos intentos, en distintas plataformas de inteligencia artificial. Pero… no entendía los pequeños errores. Por ejemplo, le ponían el traje de Santa a Bato, el pastor. “Quítaselo”, y lo dejaban joven. “Hazlo más viejo”. Y era la chica del sueter verde la que envejecía. Y así.
Al final, salvo por el detalle de la altura del joven en el extremo, estaba contento. Hasta este momento: Me acabo de percatar de que, en el portal, hay dos mujeres y no está San José. Además de otros pequeños matices. Por ejemplo, que todos los jóvenes debían tener un celular en la mano. Uno no lo tiene y una de las chicas tiene una cerveza. Otra de las apps no deja que niños o mujeres sean representados como diablos. Y una más no permite tener más de 12 personajes en una imagen (y trata a los tres del Belén como tres personajes aparte).
En fin, que para ilustrar lo que queremos contar de “Devils and Angels and Who Else?”, está bien. Pero… No es lo ideal. De cualquier forma, es grato haber cerrado este proyecto con la sensación del deber cumplido.



Deber cumplido:
recompensa de esfuerzos
apasionados.