Desánimo, a veces.
Y de quién más apoyo esperas.
Haberles comentado que tenía dos retos, el grande y el pequeño en puerta, atrajo mucho apoyo y solidaridad de muchos de ustedes.
Algunos me dijeron que es posible y particularmente si lo intento yo, porque me han visto trabajar y saben lo que puedo hacer. No falta quien conoce el método Escribe Hoy, lo aplica, y me dice que le emociona verme hacer estos retos.
Hay quienes me dicen que mida bien mis fuerzas, que es muy difícil; pero que creen que es posible, pero muy complicado.
Sin embargo, lo más triste es esa falta de apoyo de quienes más esperas. Quienes te dicen que ya dejes de hacer tonterías y busques “un trabajo de verdad”. Que eso de escribir es perder el tiempo y no sirve, no es útil, no genera dinero. “En un mundo donde todo está a la venta, lo que estás haciendo ya no se vende, así que déjalo de hacer”.
Y es triste porque no es que esperes aplausos, pero por lo menos esperas que no haya intentos de sabotaje o descalificaciones.
Ni modo, hay días así y el único chiste es no dejar que el desánimo te tire.
Hoy se los comento, pese a ser algo muy personal y sentido, porque me chocan aquellas redes sociales donde todo es maravilloso, bueno, positivo y nunca pasa nada malo, aunque sepas que todo es una gran simulación.
Gente que llena su casa de fotos; 20, 30, 40 imágenes de momentos perfectos, pero sabes que en el día a día están lejos de ser vidas ejemplares. Personas que se quejan de que están solas, pero alejan a todos los que quieren ayudar.
Es complicado, insisto. Y no, no se trata de juzgar a los demás, se trata simplemente de decir que no me dejaré hundir, porque sé que tanto el aplauso como la crítica son pasajeras, pero sí me pone triste y genera desánimo.
“Esto también pasará”, suelen decir los estoicos, y como saben, es una frase que repito mucho. En fin, por hoy los dejo, que hay que ir a avanzar los retos de la semana y a reponer el ánimo… con personas que apoyan y animan.


