De que sale, sale.
Aunque la musa no quiera.
Lo sé. Lo he dicho. Lo he escrito. Es parte fundamental de “Escribe Hoy”: los plazos fatales, los deadlines son clave para acabar un proyecto de escritura a tiempo y bien.
Ojo: bien no es necesariamente excelente. Es un texto coherente, con estructura, con ideas claras bien transmitidas y sin errores.
¿Puede hacerse mejor? Sin duda. Pero suficientemente bien si estará. La búsqueda de la perfección consume demasiado tiempo y no necesariamente lleva a un buen resultado.
Por ejemplo, para mi novela “Clara Sandra solía soñar”, me tardé mas buscando UN resultado concreto de un partido de fútbol y el celular de alta gama más vendido en cierta semana del mes en México. ¿Algún lector lo notó? Tal vez. Pero ninguno ponderó el dato como un cuidadoso trabajo de escritura. Ninguno de ellos tenia ese celular. Todos ubican el más usado.
Y tiene sentido: Gabriel Garcia Márquez decía que “hay que ser cuidadoso al hacer periodismo. Pero más cuidadoso al escribir ficción”. ¿La lógica de eso? Que un detalle fuera de tiempo o de época puede romper la ilusión.
En “Julio César”, el genial Shakespeare hace decir al general romano que “ya suenan las campañas del reloj de la sala”, dispositivo que NO existía en esos tiempos. Rompe la ilusión con ello.
Asi que… acabaré el proyecto literario de la semana, sí o sí, aunque no venga la musa. ¿Será perfecto? Ciertamente no. Pero será muy bueno, creo yo. Ya les contaré.



Cuidar detalles,
manteniendo la ilusión
sin exagerar.