Crecer o morir
Y, por eso, la muerte es el reinicio definitivo.
Platicaba hace poco con mi hijo menor sobre algunos de sus planes de vida. Resulta que lo escucho a él como me escuchaba cuando tenía su edad, con la diferencia de que tal vez mis planes eran bastante más grandes y a la vez más difíciles de lograr. Al final pude hacer algunos, no todos. Creo que él podrá lograr todo lo que se propone.
Cabe destacar que es una posición muy válida de los jóvenes el soñar con un futuro mejor, pero lo importante es hacer los pasos adecuados para hacer que se vuelva realidad. Por ejemplo, mi hijo más pequeño está empezando esta semana una actividad que, en principio, muchos amigos y familiares le han dicho que no era correcta. Su lógica es que le va a servir más adelante, se dedique a lo que se dedique, aunque no sea su vertiente profesional.
Y en eso creo que tiene mucha razón. Mi padre, por otra parte, también está tomando un curso sobre inteligencia artificial. Puede que no lo entienda mucho, pero me llama la atención que a sus casi 90 años siga queriendo aprender cosas. Porque me queda claro que se trata de crecer o morir.
En el momento en que crees que lo sabes todo, que no hay nada que hacer distinto y que todo está dicho, es cuando empiezas a envejecer y a perder capacidades de manera definitiva. Por eso, aprender, así sea poco a poco, pero no dejarlo de hacer, es importante. Por mi parte, yo procuro aprender algo cada día.
Escuchar un libro, aunque sea en resumen. Ver alguna conferencia TED. Asomarme 10, 15 minutos a novedades tecnológicas e industriales. Por supuesto, tomar un curso de inteligencia artificial. Y ¿por qué no? Leer de 15 a 20 minutos por día. Porque el día que deje de crecer es el día que empezaré a morir. Por supuesto, a partir de todos esos insumos es que les puedo escribir acá a diario, aunque a veces no suene tan importante.
Me queda claro que, cuando la gente dice que “ya no hay nada por hacer”, “no tengo nada que aprender”, es cuando se empieza a morir, no importa la edad cronológica que tengan. Por eso, mi recomendación para ustedes este viernes es: “Dediquen un poco de tiempo este fin de semana a avanzar algún proyecto importante para ustedes”.
De esos que creen que vale la pena hacer, aunque no les paguen. De esos que saben qué hay que hacer, aunque no reciban aplausos. De esos que están seguros que deben hacerlo, porque es su misión de vida, más allá de a lo que se dediquen cotidianamente. De esos proyectos que le gritan a la vida: “Estoy vivo y tengo mucho que hacer aún”.



Crecer en planes,
alimentar la mente
es no envejecer.