¿Confías en ti mismo?
¿Qué tanto?
Hoy es uno de esos días en que el universo te pregunta qué tanto confías en ti mismo. Si estás dispuesto a poner el trabajo, el dinero y el esfuerzo requerido para crecer. Si confías tanto en tí mismo, como para comprometerte decididamente.
Y ya sabes cómo va el diálogo interno: “No lo hagas, ahora no es posible… Mejor intenta resolver los otros temas antes… Pero mira, que no te han funcionado antes y no tienen por qué funcionar ahora…”
Pero del otro lado también ponen sus argumentos: “Si no lo haces, nunca sabrás… Ya has dado los primeros pasos en la dirección correcta. Ahora, a crecer… Si dudas, los ‘hubiera’ te van a perseguir por siempre…”.
El tema es que los mítico angel y diablo que se supone nos acompañan montandos en nuestros hombros todo el tiempo traen hoy un debate de no veas.
¿Estás dispuesto a apostar por ti mismo? ¿Cuánto? ¿En cuánto tiempo? ¿Estás dispuesto a correr el riesgo, a buscar los logros y a intentarlo? ¿Con qué intensidad? ¿Lo harás diariamente aunque no te vaya bien? ¿Te vas a rendir en cosa de días, o serás el ejemplo a seguir para decenas de integrantes? Como sea, toca decidirte.
Y sí: es momento de, nuevamente, apostar por mi mismo, de lograr las cosas, de seguir cuándo todo mundo dice que eso está mal y que no va a ningún lado. Como lo hicieron en mi primer libro publicado en Amazon. O cuándo hice por primera vez tantas y tantas cosas. O cuándo acepté la beca en Chile. O…
Porque algo es cierto: los barcos anclados en el puerto están más seguros. Pero no se hicieron para eso. Y sin duda algunos se perderán en las tormentas o llegarán a destinos que no buscaban, no necesariamente mejores. Así que llega el momento de soltar las amarras y confiar en que todo saldrá bien…
(Por supuesto, solo habrá éxito si ustedes me acompañan en el camino y no dejan de apoyarme, con su lectura, sus comentarios y con compartir lo que escribimos. Gracias de antemano).



Apuesta diaria:
confiar en el esfuerzo,
un salto de fe.