¿Cómo se hace un libro?
Acá una visión desde adentro.
En nuestra sección de Contexto Legislativo que transmitimos esta mañana desde el noticiero Contextos en Globo FM Laguna, se hizo mención al nuevo libro Reflexiones sobre la elección judicial 2025 en México. Participé como diseñador editorial del mismo.
Como parte de nuestra labor en Dichos y Bichos, ocasionalmente les muestro a los lectores cómo hacer algunas tareas editoriales.
Hoy comentaremos un poco del paso a paso de cómo se hace este tipo de libros. Esta entrada de hoy es exclusivamente para nuestros suscriptores de pago que hacen un esfuerzo adicional por apoyar a nuestro canal. Recuerden que si están suscritos a Dichos y Bichos, pueden abrir uno de nuestros textos de pago una vez al mes de manera gratuita y pueden suscribirse para tener acceso a todo el archivo. Si quieres recibir más materiales como estos, suscríbete aquí.
Bien, estimados suscriptores, les comento: este libro se empezó a gestar poco tiempo después de ocurrida la elección judicial. Un par de expertos jurídicos comentaron que sería prudente hacer una evaluación del ejercicio para ver qué estuvo bien, qué estuvo mal y qué debería corregirse.
Como son parte del Centro de Capacitación para el Nuevo Poder Judicial, el tema era magnífico con el calendario editorial planteado por el Centro. Hicieron una convocatoria a aproximadamente 15 expertos para que mandaran sus ensayos, contando al final con 11 de ellos, más textos de introducción y conclusión.
Se abordaron todos los aspectos: lo legal, la parte de campañas, la parte de comunicación, el hecho del proceso mismo de la elección y el conteo de los votos; en fin, los ensayos tienen distintos abordajes de los temas relevantes desde una perspectiva jurídica, electoral y de comunicación.
En todos, se trató de narrar hechos y no opiniones, y menos de satanizar la elección. Sí, se señala que tiene muchos errores, pero no se habla de que sea el desastre que algunos ven. Se trató de reconocer lo bueno, señalar lo malo y hacer propuestas de mejora.
Una vez que tuvieron sus ensayos leídos y validados por los coordinadores, es cuando me buscan para hacer el montaje editorial de la obra.
¿Ahí qué se hace? Primero, hay que darles un formato equivalente a todos los ensayos. Esto es, dado que son distintos autores con distintos enfoques, hay trabajos demasiado académicos y trabajos en tono de divulgación. Algunos que manejan fuentes de manera constante, otros que las citan como referencias genéricas, otros que no mencionan ninguna. Incluso, uno llegó a tener más de 25 y otro que tiene 10, la mitad de las cuales son de su autoría.
Bueno, pues hay que tratar de homologar el mensaje. Por ejemplo, muy fiel al estilo académico, algunos autores incluyeron un resumen de su artículo y palabras clave. Eso se tuvo que hacer para todos los artículos, dándoles una misma extensión y procurando ayudar a que se perciba un mismo estilo editorial, sin quitarle la voz a cada autor.
Después procedemos al diseño editorial propiamente dicho. Que los capítulos fueran continuos, que tuvieran tipografía clara para marcar cada una de las secciones principales y secundarias. En caso de que no tuvieran secciones, generar párrafos con tipografía más grande para que pudieran ser legibles como un arranque de tema para el lector. Y por supuesto, las ligas al interior del propio libro en la versión electrónica y su manejo diferente para la versión impresa.
De ahí pasamos a tres cosas: el trámite ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor para obtener el ISBN para el libro correspondiente. Segundo, el montaje para el formato digital, que es el que está disponible en Amazon y pueden adquirir aquí. Y posteriormente el diseño editorial adecuado para mandar imprimir libros.
En ese proceso nos encontrábamos hasta el momento en que se hizo la presentación. Curiosamente, el libro no se ha podido presentar impreso en Amazon por un par de restricciones técnicas que estamos resolviendo. Básicamente, los formatos de plantillas de portada de Amazon para un impreso son diferentes al tamaño que acepta su propia imprenta; y entonces, si te lo aprueban en digital para la impresión, te lo rechazan para la impresión y viceversa. Dicen que es porque rebasas las marcas de corte, que están mal definidas.
A final de cuentas, el libro estará muy pronto disponible en formato físico, tanto de pasta dura como de pasta blanda.
Algunos aspectos como el diseño de la portada, que fue una de las cosas que me tocó hacer, tienen su cierta magia creativa: desde ir a tomar una foto adecuada de la Suprema Corte en donde no haya personas en medio, hasta su procesamiento digital para eliminar árboles, personas y hacer un encuadre adecuado.
Si se fijan con atención, en el ala del águila del monumento de la Fundación de Tenochtitlan, que está enfrente de la Suprema Corte, también encontrarán que hay una paloma parada en un ala del águila. Ese detalle ocurre en la foto original y lo dejé al hacer el retoque digital por aquello de que no estamos a la altura de la expectativa como país con esta reforma.
Por último, podrán ver que también la portada tiene unas ventanas dispares, que no corresponden exactamente a la fachada de la Suprema Corte. Esto lo hicimos con toda la intención de que no sea exactamente el edificio de la Corte, sino que pueda rememorarlo bastante. De cualquier manera, en el edificio original esas ventanas no se alcanzan a ver claramente, pues están tapadas por árboles. La intención es señalar que se parece a la Corte, pero no es la Corte. Es una idea de la Corte, como lo fue esta reforma judicial.
En fin, este es parte del proceso con el cual logramos hacer de Reflexiones sobre la Reforma Judicial 2025 en México un texto que está disponible para los expertos y los interesados, aunque el cambio que comentamos esta mañana en el radio podrá requerir que se le hagan ajustes, una segunda edición o, ¿por qué no? Que digamos simplemente que las propuestas de cambio y modificación que sugirieron los colegas eran las adecuadas, tanto así que ya se plantearon y pronto serán realidad.



