Cambio de la imagen de Dichos y Bichos.
¿Por qué ya no aparece el personaje parecido a Ralph el Demoledor?
En los primeros meses de la nueva etapa del esfuerzo digital de Dichos y Bichos, buscaba una imagen que pudiera servirnos para ilustrar lo que se estaba comentando.
Típicamente, la fuente era Pinterest, pero también podían aparecer desde X, desde Google o algún meme que nos llegaba en alguno de los grupos en los que participamos. A veces, la imagen se buscaba para acompañar al texto; otras, era la imagen la que nos daba la idea para el texto.
Por supuesto, las imágenes se empataban muy bien con el texto, porque era lo que se buscaba. Pero sentía que no tenían personalidad propia, es decir, si era una imagen que yo había podido hallar en cualquier parte, alguien más podía encontrar exactamente la misma imagen y por lo tanto restarle mérito al trabajo de ilustración.
Es cierto, mi principal contenido es texto y a veces audio, por lo que las imágenes eran un mero complemento que ayuda, pero no resuelve. En mi libro Escribe hoy les decía que una de las estrategias para poder escribir mejor un capítulo incluye tener una imagen en mente que estés describiendo, que fije el entorno, que cite dónde están las cosas. A veces, se reúnen diez o doce imágenes, como si fueran “locaciones” para ambientar adecuadamente la historia.
En el proceso de escritura del libro de mi estimado amigo José Luis Santisbón, Los pájaros que colgaron el alambre, tuvimos la oportunidad de ir a la vieja casa presidencial de Los Pinos. Y medir cuántos pasos y en cuánto tiempo se recorrían de las alcobas presidenciales a la oficina presidencial o al búnker de emergencias. Esto, para que los diálogos de su novela se pudieran realizar en el tiempo exacto en que un presidente hubiera recorrido esa distancia. Aunque era un presidente ficticio, había datos duros que soportaban su propuesta.
Uno de los ejes de nuestros proyectos era aquella frase de Gabriel García Márquez: “En la ficción, un poco de verosimilitud mejora el texto. En el periodismo, un poco de fantasía lo arruina”. Medir los pasos mejoró la novela y la hace más creíble.
Para la segunda etapa de Dichos y Bichos, con la colaboración de algunos amigos, descubrí que podía generar imágenes propias a partir de cero con inteligencia artificial. Comúnmente utilizo Grok, pero a veces alguna otra. Esto porque tenía Grok avanzado en mi cuenta de X y los demás me costaban dinero o estaban muy limitados en cuanto a publicar una imagen al día sin muchas opciones de retoque.
La ventaja es que las imágenes eran exactamente lo que queríamos hacer, a veces tomando un párrafo de nuestros textos como prompt para hacerlas. Más adelante aprendí a hacer las descripciones bastante más profesionales, es decir, generar con una herramienta especializada el prompt exacto para que la imagen sea lo que quiero hacer y con la herramienta con la que se quiera hacer.
Y entonces empezó a ocurrir una paradoja: tardaba más tiempo en preparar las imágenes que en preparar los textos. Sin embargo, ya podía decir que, si bien apoyado en una herramienta de inteligencia artificial, ya eran creaciones propias, acordes a la idea del texto. Hasta que alguien me dijo: “Pues deberías incluirte en las imágenes”.
Escogí como avatar a Ralph el Demoledor. Ese personaje de Pixar, que tuvo dos películas, en la primera era el villano y en la segunda se volvió como el personaje principal. Me parecía un buen avatar.
Hace poco tuve oportunidad de encontrarme con dos amigos del kinder y de la primaria. Laura Angélica y Juan Carlos.
Y en el camino, Laura me preguntaba por qué había escogido el personaje de Ralph. Y le decía que es por tres razones:
Es grande como yo, de talla grande como yo, un tanto desaliñado como muchas veces estoy, así que visualmente me corresponde.
Porque era el villano al que nadie quería, que todos menospreciaban, a pesar de su buen corazón y de su manera de ser y actuar hacia los demás. Los demás lo ven como el malo, piensan que es malo, lo tratan como malo y se sorprenden de que haga cosas malas. Pero más allá de su papel en el juego, es un buen individuo que se preocupa por los demás y trata de hacer lo posible por mejorar su entorno.
Cuando al final de la primera película descubren eso, se vuelve un personaje muy querido por todos y ya no el monstruo al que hay que temer. Decía que muchas veces así me siento, que no importa qué haga, esa incomodidad o molestia de los demás se refleja bastante bien.
Aunque mucha gente que me trata piensa que tengo un gran corazón y que me preocupo mucho por ayudar a los demás, una etiqueta que me ponen a menudo es la de “egoísta”. A ratos demasiado, dicen algunos muy cercanos, que sienten que les quito el tiempo y el dinero para atenderlos a ellos con tal de procurar un ratito de felicidad a alguien más.
Me dijo Laura lo que alguien más ya me había dicho antes: “pues mejor úsate tú, ponte tú, añádete tú; no uses necesariamente a ese personaje. No eres él y te aleja de tus textos”.
Yo tenía mis dudas. A veces piensan que, al centrar el boletín en lo que me pasa en el día a día y en algunos consejos y experiencias propias, no doy algo más amplio, no doy perspectiva o consejos útiles para los demás, sino que es “un gran monumento al ego” (sí, eso me dijo alguien). Ponerme las imágenes reforzaría esa idea; sin embargo, Grok y otras herramientas ya me pusieron el dilema bastante sencillo.
Aparentemente, los abogados de Bisnney les ganaron alguna demanda y ya no pueden usar personajes ni de ellos ni similares. Las últimas dos semanas ha sido un problema que, cuando en el prompt incluyo “utiliza un personaje parecido a Ralph el Demoledor”, tras procesarlo (no antes, no al empezar), me salga con que “no se puede utilizar nada que viole los derechos de autor”.
Entonces, toca frasear de una manera bastante más larga para describirlo sin decirlo. “Genera una imagen de un personaje con base en la cara de la imagen, con proporciones corporales de hombros anchos, manos grandes, vestido de traje gris con corbata roja. Añade pelo castaño alborotado y entrecano. El personaje parece una caricatura digital tipo animación; todo lo demás en su entorno es fotorrealista. La imagen original es para referencia, no debe aparecer en el video en ningún momento, ni al inicio. No hay diálogos. El personaje…” Y aun así de repente me decía que no podía usarse por temas de derechos de autor. Es un buen momento para adaptarme e incluirme, sí, con esta imagen como de caricatura digital en un mundo real.
¿Por qué? Bueno, recordemos que Dichos y Bichos es apenas una ventanita al mundo. No soy yo, no es lo que pienso totalmente, no es nada que quiera que me sustituya, sino que es nada más un pedacito de opinión de tres o cinco minutos. Y como un pedacito es una caricatura. Ya lo decía en Escribe hoy: un personaje con un rasgo es una caricatura; con dos, es un estereotipo; se requieren tres o más para que tu personaje tenga dimensión, conflicto interior y conflicto con el mundo, de preferencia dos rasgos buenos y uno malo o dos rasgos malos y uno bueno, lo cual hace que las historias se vuelvan más interesantes.
Así que bueno, ha llegado el momento de hacer un quinto cambio a la imagen de Dichos y Bichos. Que ahora me incluya más en las imágenes, aunque sea en esta figura caricaturizada, que ya algunos habían visto, por ejemplo, en las de la obra de teatro o en alguna entrada posterior. Seguiré generando imágenes y, aunque no necesariamente apareceré en todas, sí en aquellas que sean acordes a los textos.
Alguien me sugirió y por eso la insistencia en hacerlo: “Pon una imagen que sea recurrente y que la gente pueda identificar como tuya en cuanto les aparezca en algún otro lado, no necesariamente en tu página principal de Substack. Que se vea en tus Notes, en tus chats, cuándo alguien te recomiende y así”. Va, consejo aplicado.
Por eso lo hacía y por eso seguirá siendo un elemento predominante este estilo de caricatura digital sobre un mundo real: No soy yo, es apenas un pedazo pequeño. Espero que les guste. Por supuesto, sus comentarios y retroalimentaciones son bienvenidos siempre, por ejemplo, ahora incluyendo los tres botones y una liga a un texto anterior. Los leo siempre (aunque no haga exactamente lo que me pidan).
Emociones profundas.
Como les había comentado, el día de ayer se estrenó la obra de teatro que habíamos preparado: “Aquí venimos a ser”.



