Aclaraciones impertinentes
¡Aunque Usted no lo crea!
Gracias a todos los que me contactaron con su pésame a partir del comentario de la muerte de mi tío José Antonio Madrazo, esposo de mi tía Marina y padre de mis primos José Antonio, Ricardo, Rodrigo y Diego.
Un detalle importante a aclarar es que el correo de ayer, según yo, había quedado programado a la 1:45. Me sorprendió ver que había llegado minutos después de terminar de escribirlo. Tengo claro que el tío Güero iba a hacer lo que quería, incluso en este pequeño homenaje que fue el texto sobre él.
Por supuesto, algunos me comentaron que el Padre Chinchachoma, con todo y su importante labor en Hogares Providencia, y en pro de los jóvenes drogadictos, era una figura, por decir lo menos, polémica: le daba por quemarse los brazos con cigarros para mostrarles a los chicos lo mucho que les preocupaba. A veces, manejó “granjas de recuperación” con técnicas como aislamiento total o negación del alimento que eran mal vistas. Y que, a partir de que algunos medios empezaron a cubrir su labor, se volvió a veces más histriónico que efectivo. Lo tengo todo claro.
Pero eso no quita el espíritu de servicio por los más pobres y necesitados, un profundo amor y vocación de atención a los demás, y el hecho de que el tío Güero hubiera sido su voluntario (y donante) por tantos años.
Lo mismo con el Padre Lucas: en algún momento hasta se le consideró excomulgarlo, por sus posiciones extremas y “desobedientes a Roma”. Aún así, su labor de servicio y vocación en pro de los misioneros es destacable.
Y del Padre Óscar, solo comentaré que este misionero llegó a oficiar misa con San Juan Pablo II, y a trabajar un tiempo con la Madre Teresa de Calcuta. Y, aun así, en los 8 años de enfermedad del Tío Güero se podía pasar un par de horas charlando con él, charlando pendientes y recordando sus anécdotas.
En fin. Pues para aquellos que se quejaron de que “los citados no fueron buenos sacerdotes”, posiblemente no. Pero procuraron ser buenos cristianos, al igual que José Antonio Madrazo. Y, ciertamente, a veces no lo lograron. Ni él tampoco. Pero de que nunca dejó de intentarlo, me queda claro. Y espero que a Ustedes también.



La imagen de sacerdote rebelde no es un perfil aceptado por nuestra sociedad. Manifestar su inconformidad como lo hicieron los mencionados sacerdotes justamente encaja con la personalidad del Güero, de ahí la empatía con ellos y sus ideales
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travesuras del Güero
de despedida.