¡A bailar!
Disfrutar cada momento porque el tiempo vuela.
Cada día trae sus propias emociones y propios límites. Y el de hoy es muy peculiar en un sentido. Invitaron a mis padres a una fiesta grande, en un salón; algo a lo que no han ido desde que empezó la pandemia.
Sí, tal vez porque la gente ya no se casa en bodas grandes, o porque la familia ha crecido tanto que ya no se hacen reuniones así. O porque sus amigos ya están en otra etapa de la vida, donde los bautizos y primeras comuniones son de los nietos o bisnietos de sus amigos y no los incluyen a ellos como invitados.
En esta ocasión sí le dieron lugares para que vaya con ellos a una fiesta muy animada de salón, con música en vivo y demás. Y por supuesto, es momento de bailar. Es algo que disfruto mucho hacer. Y hace mucho tiempo que no lo hago en un entorno así: familiar o de amigos, más que laboral o de negocios.
Algunos de ustedes me recordarán en bailes: reuniones, fiestas, particularmente del trabajo o a sitios donde me invitaron, y parecía trompo. Unos dicen que “trompo al pastor”, pero trompo al fin.
No dejaba de bailar por horas enteras. Cualquier ritmo. Eso sí, en eventos “patrocinados”. Ir a un salón de baile “pagando cover” lo habré hecho no más de tres veces en la vida.
Digamos que disfruto más el ambiente familiar y eso de no tener que pagar el costo de una botella de 2 litros de agua mineral por cada vaso de 250 ml cada vez que me sirvan. Y me gusta la música variada: ni el punchis punchis de la tecno por cuatro horas o más, ni quedarme con un género, sea tropical, rock o pop. Variedad, por favor.
Hace tiempo que no lo hago. Creo que el último gran baile fue en los XV años de mi hija menor… que ya es mayor de edad en todo el mundo. Saquen sus cuentas.
Así que la oportunidad de hoy será muy grata para todos, para ellos y para mí. Aunque hay que ver que aguante bien, la variedad de música sea grata y todo marche bonito.
Y de cualquier modo es ocasión de disfrutar cada momento, porque el tiempo vuela y no sabes cuánto tiempo te queda con los seres amados, o en ciertas circunstancias. Así que es momento de gritar “¡a bailar!” y más que decirlo, hacerlo.
¿Nos acompañan? Ya tendré lista mi lista de canciones. Y se los comento porque es algo que me emociona bastante.


